AUTOESTIMA: DESMONTANDO CREENCIAS

¿Qué es para ti la autoestima? Lo preguntamos no sólo en términos reflexivos, sino para ir más allá del concepto, para entender también su significado relacional.

Nos han enseñado que la autoestima es quererse a uno mismo, que es apreciar nuestras virtudes y aceptar nuestros defectos, pero, ¿Cómo realmente aprendemos a hacer esto? ¿Qué difícil verdad?

En primer lugar la autoestima no se debería de medir únicamente por su intensidad, si es alta o baja, esto, únicamente nos marca un baremo comparativo y normativo, y nos olvidamos que también es una cuestión cualitativa. Para entender esto vamos a ir a la base, a cómo aprendemos a tener una percepción propia.

Nuestro autoconcepto se empieza a crear a partir de la mirada del otro, de cómo nos miran nuestras figuras de referencia, progenitores y/o cuidadores, y, esa mirada, nos condiciona desde que nacemos, pero ¡cuidado!, no nos determina. A medida que vamos creciendo, vamos forjando una imagen más amplia y completa, como por ejemplo, en la adolescencia, a través de los iguales; y finalmente como adultos, nos definimos a través de nuestros gustos, aficiones, valores, áreas de desarrollo, experiencias, etc.

Hablemos pues, de «las etiquetas», y de cómo estas, pueden convertirse en grandes y fuertes cadenas para relacionarnos con nosotr@s mismos. Seguro que todos podemos recordar nuestro “mote» del colegio, aquel que hacía referencia a una identidad impuesta por un grupo y que, normalmente tenía mucho que ver con una apariencia física, más que con una característica personal, el cuál hacía que nos definiéremos muchas veces de manera absolutista y nada sistémica.

Por no olvidarnos de la eterna comparación a la que constantemente nos han y hemos sido sometidos, y que en muchas ocasiones, ha podido ser una gran enemiga de esto de quererse a uno mismo. No obstante, a veces no podemos evitarlo, ¿verdad? Esto es debido, en parte, a una gran influencia social, (idea construida en base a unas expectativas generalizadas de lo que el mundo espera de nosotr@s), pero también, sobre una cuestión individual, la cuál es mucha más accesible para trabajarla.

Si sientes que no te hablas bien, que a veces tus pensamientos te boicotean y te percibes cómo inferior al resto, te decimos que no estás solo, pero que desgraciadamente no existen recetas mágicas y lo primero, es darte cuenta que tú no eres las etiquetas que han creado sobre y para ti. Las personas a veces percibimos e interpretamos solo una parte de la realidad, y ciertos mensajes pueden ser muy dañinos cuando los decimos. Así que por favor, cuida tus palabras y la forma de comunicarte, hacía ti mismo y hacía los otr@s, porque tod@s nos merecemos estar libres de juicio. Si necesitas decir algo que al menos sea desde la asertividad y empatía, creando espacios de diálogo más amable y compasivo.

Si esto es difícil para ti, nosotras te ayudamos a construir una relación más sana con tu autoestima y la de los demás.

Publicado por Rocío Moreno

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